El problema surge cuando la filial española Sacyr se queda sin liquidez y no tiene mas remedio que disminuir la actividad de las obras ya que la APC y el GUPC no llegan a un acuerdo sobre el culpable de este sobrecosto de miles de millones de dólares.
Es hay cuando entra en juego la presión mediática internacional por no hablar de la influencia del gobierno panameño y español.
En cuanto surgió el conflicto la ministra de fomento viajó a panamá para "mediar" con ambas partes para llegar a un acuerdo justo. Al igual que el presidente del estado panameño.
¿Qué podemos pensar nosotros al ver a nuestros dirigentes estatales haciendo de mediadores para acuerdos entre empresas privadas?
Por una parte podemos pensar que deberían dedicarse a ámbitos que nos afectaran a todos directamente ya que, la situación económica actual española, no tiene nada que ver con la agilidad de estos acuerdos multimillonarios que se dan lugar.
Pero lo cierto es que indirectamente lo que le ocurra a una empresa de la capacidad y tamaño de Sacyr puede arruinar la economía de nuestro país en unas semanas y es por esto que los intereses del gobierno español a veces van ligados con los de las grandes empresas.
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